Archivo

Archive for 30 abril 2013

Células responsables del control de enfermedades inflamatorias.

Un grupo de investigadores descubrió que las células del sistema inmune llamadas linfocitos B controlan el proceso de ciertas inflamaciones

Un grupo de investigadores de Córdoba que trabajó en laboratorios locales descubrió que las células del sistema inmune llamadas linfocitos B controlan el proceso de ciertas inflamaciones. Este hallazgo abriría el camino para afinar el desarrollo de estrategias terapéuticas para enfermedades relacionadas con el sistema inmunológico, como la artritis reumatoidea.

Si bien todo el proceso de experimentación se desarrolló con ratones de laboratorio, los científicos cordobeses descubrieron que esas células producen la proteína (citoquina) interleuquina 17, y en las circunstancias de esta investigación detectaron, además, que tiene una respuesta antiinflamatoria.

Como cuando se echa una bola a rodar, los investigadores avanzaron encadenando descubrimientos, hasta identificar el sistema de mensajería por el cual los linfocitos B se enteran de que tienen que ponerse a trabajar para controlar una inflamación.

La investigación, que se acaba de publicar en Nature Immunology , fue dirigida por Adriana Gruppi, en el Centro de Investigaciones en Bioquímica Clínica e Inmunología (Cibici) -Conicet, de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba.

 

Curiosos e inquietos. “Desde hace años, en el laboratorio estudiamos los linfocitos B, que son las únicas células responsables de producir anticuerpos”, explica Gruppi. Los anticuerpos son sustancias que neutralizan la acción de ciertos microorganismos dañinos como bacterias, virus y parásitos.

Pero en esta investigación analizaron si los linfocitos B pueden, además, producir unas proteínas llamadas citoquinas, capaces de regular la respuesta inmune.

Encontraron que sí, que se trata de la interleuquina 17 y que tiene una acción antiinflamatoria. Para averiguarlo, diseñaron un experimento con ratones mutados que no tienen linfocitos B. Les introdujeron el parásito Trypanosoma cruzi, responsable de la enfermedad de Chagas y les agregaron linfocitos B.

Observamos que se controla el proceso inflamatorio y que disminuye la cantidad de parásitos que tiene ese ratón. También probamos con linfocitos B que no tienen la interleuquina 17 y observamos que no se controla la infección ni la inflamación y así descubrimos cómo actúa la interleuquina 17”, cuenta Gruppi.

También sabemos que cuando los ratones infectados no tienen linfocitos B, se mueren”, agrega Bermejo. “Esto es investigación básica y es un aporte al conocimiento”, dice Gruppi.

La consecuencia probable de estos resultados es que los científicos reconsideren los efectos de ciertas terapias farmacológicas para tratar, por ejemplo, la artritis reumatoidea, donde al atacar los linfocitos B, además de estar eliminando anticuerpos, podrían estar suprimiendo una fuente de control de la inflamación que causa esa enfermedad, como otras relacionadas con el sistema inmunológico.

Hacia el interior. Los investigadores continuaron con preguntas que guiaron el estudio hasta llegar a desentrañar el comportamiento en el interior de la célula frente a un agente infeccioso.

Indagaron qué es lo que da la señal para que se genere la sustancia antiinflamatoria y descubrieron que en la superficie de los linfocitos B se activa un receptor, llamado CD45R cuando se le agrega ácido siálico. Así, identificaron un mecanismo totalmente original, que no se conocía y que funciona de manera diferente a cómo reaccionan otras células del sistema inmune.

Lo interesante es cómo nosotros llegamos a un hallazgo hiperbásico utilizando un agente infeccioso que es el Trypanosoma cruzi , productor de la enfermedad de Chagas y si bien esto es importante para esta patología, en realidad es un dato muy revelador para la inmunología en general”, afirma Gruppi.

Esto implica que se podría disparar la respuesta antiinflamatoria en otras patologías del sistema inmunitario (enfermedad de Crohn, diabetes autoinmunes, lupus eritematoso sistémico y otras) y no solamente en enfermedad de Chagas, lo cual es algo que se está por investigar.

Concretamente, la investigadora adelanta que su equipo va a estudiar si estas células cumplen algún rol en patologías autoinmunes.

Finalmente, después de obtener los resultados en modelos animales, los investigadores indagaron qué ocurre con células humanas.

Para ello, tomaron células B de amígdalas humanas e hicieron experimentos in vitro con el parásito, donde observaron que si no está presente el receptor CD45R, no hay quién le avise a los linfocitos B que tienen que producir proteínas defensoras de agentes que provocan inflamación.

Así, detectaron que el mismo mecanismo de producción de interleuquina 17 funciona en células humanas y en ratones.

Utilizaron amígdalas humanas porque tienen una gran cantidad de linfocitos B y en este aspecto fue muy importante la colaboración del laboratorio de Seattle, ya que disponen de amígdalas para investigación, a partir de campañas que se realizan con ese objetivo en Estados Unidos.

Protagonistas

Daniela Bermejo (Doctora en Ciencias Químicas). “Lo más interesante de esta investigación fue el proceso, la alegría con cada resultado, más que ponerle el moñito con la publicación en ‘Nature Immunology’. Tuve la suerte de participar en el 90 por ciento de los experimentos”.

Adriana Gruppi (Investigadora Principal de Conicet). “Fue un trabajo muy lindo con la gente de mi grupo, porque se nos ocurrían experimentos y, a medida que aparecían los resultados de las pruebas, los disfrutaba, ¡y no lo podía creer!”.

Un grupo de investigadores de Córdoba que trabajó en laboratorios locales descubrió que las células del sistema inmune llamadas linfocitos B controlan el proceso de ciertas inflamaciones. Este hallazgo abriría el camino para afinar el desarrollo de estrategias terapéuticas para enfermedades relacionadas con el sistema inmunológico, como la artritis reumatoidea.

Si bien todo el proceso de experimentación se desarrolló con ratones de laboratorio, los científicos cordobeses descubrieron que esas células producen la proteína (citoquina) interleuquina 17, y en las circunstancias de esta investigación detectaron, además, que tiene una respuesta antiinflamatoria.

Como cuando se echa una bola a rodar, los investigadores avanzaron encadenando descubrimientos, hasta identificar el sistema de mensajería por el cual los linfocitos B se enteran de que tienen que ponerse a trabajar para controlar una inflamación.

La investigación, que se acaba de publicar en Nature Immunology , fue dirigida por Adriana Gruppi, en el Centro de Investigaciones en Bioquímica Clínica e Inmunología (Cibici) -Conicet, de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba.

 

Curiosos e inquietos. “Desde hace años, en el laboratorio estudiamos los linfocitos B, que son las únicas células responsables de producir anticuerpos”, explica Gruppi. Los anticuerpos son sustancias que neutralizan la acción de ciertos microorganismos dañinos como bacterias, virus y parásitos.

Pero en esta investigación analizaron si los linfocitos B pueden, además, producir unas proteínas llamadas citoquinas, capaces de regular la respuesta inmune.

Encontraron que sí, que se trata de la interleuquina 17 y que tiene una acción antiinflamatoria. Para averiguarlo, diseñaron un experimento con ratones mutados que no tienen linfocitos B. Les introdujeron el parásito Trypanosoma cruzi, responsable de la enfermedad de Chagas y les agregaron linfocitos B.

Observamos que se controla el proceso inflamatorio y que disminuye la cantidad de parásitos que tiene ese ratón. También probamos con linfocitos B que no tienen la interleuquina 17 y observamos que no se controla la infección ni la inflamación y así descubrimos cómo actúa la interleuquina 17”, cuenta Gruppi.

También sabemos que cuando los ratones infectados no tienen linfocitos B, se mueren”, agrega Bermejo. “Esto es investigación básica y es un aporte al conocimiento”, dice Gruppi.

La consecuencia probable de estos resultados es que los científicos reconsideren los efectos de ciertas terapias farmacológicas para tratar, por ejemplo, la artritis reumatoidea, donde al atacar los linfocitos B, además de estar eliminando anticuerpos, podrían estar suprimiendo una fuente de control de la inflamación que causa esa enfermedad, como otras relacionadas con el sistema inmunológico.

Hacia el interior. Los investigadores continuaron con preguntas que guiaron el estudio hasta llegar a desentrañar el comportamiento en el interior de la célula frente a un agente infeccioso.

Indagaron qué es lo que da la señal para que se genere la sustancia antiinflamatoria y descubrieron que en la superficie de los linfocitos B se activa un receptor, llamado CD45R cuando se le agrega ácido siálico. Así, identificaron un mecanismo totalmente original, que no se conocía y que funciona de manera diferente a cómo reaccionan otras células del sistema inmune.

Lo interesante es cómo nosotros llegamos a un hallazgo hiperbásico utilizando un agente infeccioso que es el Trypanosoma cruzi , productor de la enfermedad de Chagas y si bien esto es importante para esta patología, en realidad es un dato muy revelador para la inmunología en general”, afirma Gruppi.

Esto implica que se podría disparar la respuesta antiinflamatoria en otras patologías del sistema inmunitario (enfermedad de Crohn, diabetes autoinmunes, lupus eritematoso sistémico y otras) y no solamente en enfermedad de Chagas, lo cual es algo que se está por investigar.

Concretamente, la investigadora adelanta que su equipo va a estudiar si estas células cumplen algún rol en patologías autoinmunes.

Finalmente, después de obtener los resultados en modelos animales, los investigadores indagaron qué ocurre con células humanas.

Para ello, tomaron células B de amígdalas humanas e hicieron experimentos in vitro con el parásito, donde observaron que si no está presente el receptor CD45R, no hay quién le avise a los linfocitos B que tienen que producir proteínas defensoras de agentes que provocan inflamación.

Así, detectaron que el mismo mecanismo de producción de interleuquina 17 funciona en células humanas y en ratones.

Utilizaron amígdalas humanas porque tienen una gran cantidad de linfocitos B y en este aspecto fue muy importante la colaboración del laboratorio de Seattle, ya que disponen de amígdalas para investigación, a partir de campañas que se realizan con ese objetivo en Estados Unidos.

Protagonistas

Daniela Bermejo (Doctora en Ciencias Químicas). “Lo más interesante de esta investigación fue el proceso, la alegría con cada resultado, más que ponerle el moñito con la publicación en ‘Nature Immunology’. Tuve la suerte de participar en el 90 por ciento de los experimentos”.

Adriana Gruppi (Investigadora Principal de Conicet). “Fue un trabajo muy lindo con la gente de mi grupo, porque se nos ocurrían experimentos y, a medida que aparecían los resultados de las pruebas, los disfrutaba, ¡y no lo podía creer!”.

Medio ambiente

El Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana ha convocado un concurso de un cartel y un lema para una “Campaña Municipal de Concienciación Cudadana por un Municipio Limpio y Sostenible”.

Pero… ¿nosotros estamos concienciados?, ¿nos afecta a nosotros el Medio Ambiente?.

El siguiente video nos puede ayudar a contestar a estas preguntas:

Trucos en Ciencias

Se acerca el Show de Ciencias y siempre nos gusta sorprender con pequeños trucos. Así que aquí dejo un par de ellos para que indagues y reflexiones en su explicación científica. ¿Te atreves?

e-waste y reciclaje electrónico

En la sociedad de consumo en la que vivimos se nos plantea un problema con la llamada basura electrónica(e-waste). Es por ello que debemos entender los riesgos que cualquier aparato electrónico supone para nuestra salud y nuestro entorno cuando ya deja de sernos útil.
A continuación les propongo una visita a este vídeo que nos informa de las posibilidades de gestión de esta basura electrónica.

Termodinámica del aire.

TERMODINÁMICA DEL AIRE

¿Te gustaría saber como puedes introducir un huevo cocido en una botella de cristal?

Si encendemos una cerilla y la introducimos en una botella de cristal y colocamos un huevo duro (pelado) sobre la boca de la botella para taparlo, al cabo de unos segundos ocurrirá lo siguiente:

Al calentarse el aire que está contenido en la botella, las moléculas que constituyen el aire (nitrógeno 78%, oxígeno 21%, etc.) se mueven de una forma más frenética (teoría cinética de los gases) por lo que si confinan en un recinto cerrado, ejercerán mayor presión sobre las paredes del recinto. En el caso del aire que estaba dentro de la botella, al no estar confinado, se escapa al exterior, para mantener así la presión constante en el interior. Cuando la boca de la botella se tapa con el huevo, que posee una gran flexibilidad por estar cocido, la pequeña llama se apaga (combustión del oxígeno del interior) con lo que la temperatura comienza a descender, disminuyendo la presión del aire al estar contenido en un volumen constante.

Como consecuencia de la menor presión del aire del interior de la botella, el aire del exterior ejerce una presión sobre el huevo haciendo que éste se introduzca por su flexibilidad. Una vez que el huevo está dentro de la botella y la boca de la botella está libre, las presiones se igualan.

Categorías:1º Bach, 2º Bach, 3º ESO, 4º ESO